Aunque Joseph Hubertus Pilates solamente hubo uno, y su vida no fue nada fácil, el método de ejercicio que creó es tan amplia, que podemos aplicarla en prácticamente todas las circunstancias de la vida.
La mayoría de gente que practica Pilates viene de alguna patología, de alguna lesión, con dolor o limitación en sus movimientos diarios. El método pilates efectivamente se usa para recuperación de lesiones a través del pilates terapéutico. Bajo las directrices del médico, el instructor puede ayudar al paciente a recuperar su calidad de vida y volver al movimiento sin dolor.
Tras la recuperación, la re-educación postural es otro aspecto que cubre el método. Muy importante también para no recaer en la lesión principal pero también para que no se produzcan otras nuevas derivadas de una mala postura.
Otra serie de personas, simplemente acuden a los estudios de Pilates porque los ejercicios les hacen sentirse mejor, aumentan su flexibilidad, su fuerza, su control postural, su agilidad… en definitiva, su calidad de vida.
Otros casos, como por ejemplo el embarazo, la tercera edad, problemas respiratorios… tendrán ejercicios adaptados a sus circunstancias, pero lo que está claro es que el método funciona sea cual sea el momento vital del cliente.
Lo importante es encontrar un buen profesional que pueda personalizar y aplicar con precisión y corrección las sesiones. Te recomendamos clases con un máximo de 10 practicantes y clases personalizadas en casos de pilates terapéutico. La masificación de las clases puede traer más perjuicio que beneficio.