Beneficios de la meditación después del ejercicio

La meditación, a nivel mental y emocional tiene muchos beneficios. Seguramente sea esa la faceta más conocida de ésta técnica. Pero a nivel físico tiene también un montón de “pros” que quizás no conozcas.

La meditación es muy importante por los beneficios mentales que nos supone, pero si además después de realizar un ejercicio físico dedicamos unos minutos a hacer meditación, los beneficios obtenidos en el ejercicio pueden multiplicarse.

La “vuelta a la calma” o los estiramientos al final del ejercicio físico, nos preparan para poder entrar en un estado óptimo para realizar la meditación. Durante ésta práctica, centraremos nuestra atención en la respiración, en cómo entra el oxígeno a nuestro cuerpo, a cada una de nuestras células, y como las toxinas que puedan haber generado nuestros órganos durante el ejercicio expulsan todos esos residuos a través de la espiración. La respiración lenta, pausada y consciente, reduce nuestra presión sanguínea, nuestra temperatura, devuelve a nuestros músculos la tensión óptima, ayuda al cuerpo a reducir el metabolismo basal y a que el cuerpo asimile y normalice los cambios que se han producido en el mismo a través del ejercicio físico.

Simplemente siéntate en el suelo, en una silla, o túmbate si así lo deseas. Empieza a respirar profunda y lentamente, observa tu respiración y cada parte de tu cuerpo, una a una, y observa los cambios que se han producido en ellas durante el ejercicio. Debes ser consciente de cada zona, asimilando esos cambios y volviendo a la calma.

Terminarás tu actividad en un estado de bienestar tal, que te hará pensar que realmente no has trabajado tanto el físico, y te animará a repetir esa práctica.